sábado, 19 de diciembre de 2020

ARTÍCULO; Borrón y Cuentas nuevas versus la Transparencia


       


  Por: Carlos Ramirez

Durante muchas décadas de vida republicana, los dominicanos hemos observado con impotencia y asombro, ávidos por demás de una justicia sin miramientos, la tormentosa frase BORRON Y CUENTA NUEVA.  Cada vez que se produce un cambio de gobierno y como si fuera un hábito cuasi normal de los políticos gobernantes, entrantes como salientes. Con el soberano propósito de devolverse favores que pudieran reñir con los preceptos de una ley implacable y funcional. Si en verdad quienes pasan por la administración pública asumieran como línea ética la transparencia.

En honor a la verdad, la expresión borrón y cuenta nueva tiene su origen de uso social en los Monjes Medievales que escribían en papiro. Y la norma era cuidar de no cometer borrones, ya que tales fallas implicaban comenzar de nuevo dicho texto. Pero resulta que la lengua es dinámica y experimenta evoluciones en el tiempo y espacio conforme las necesidades de los propios usuarios. Hablantes que se encargan de darle el sentido comunicativo que mejor recoge los propósitos que pautan la línea del mensaje. De ahí que, hoy la expresión en República Dominicana haya perdido sus primeros matices en favor de una significación poco moralizadora. Aunque en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE) en esencia significa, volver a comenzar. Además de olvidar y perdonar errores que otros cometieron sin que haya de por medio régimen de consecuencia. Sirva la proposición subrayada como inferencia del enunciador textual.

El borrón y cuenta nueva en el contexto dominicano, según nuestra humilde forma de percibirlo, es por definición pragmática, una maldad histórica propia de las mentes criminales de politiqueros ambiciosos que nos ha perseguido sin piedad. Causándonos con su daga bien afilada graves heridas en el erario, la justicia justa, la institucionalidad y el respeto solemne por la democracia para elegir mediante el voto libre universal.

Ciertamente estamos frente a una práctica de ejercer la política vernácula y secular que dista mucho de coadyuvar al fortalecimiento de una cultura de verdadera ética en el manejo gubernamental. En cambio, dicha actividad, ha facilitado el crecimiento exponencial de los funcionarios corruptos, rateros, los cuales cubren sus delincuentes actuaciones con el abrigo de la impunidad, más allá de lo impensable. Porque en ninguna mente humana puede albergarse la idea de que en la tierra la maldad proscribe. Por mayor que sea el poder ostentado por los sujetos de turno en la dinámica existencial.

Muchos son los factores que acompañan la estructura semántica del concepto BORRON Y CUENTA NUEVA y allanan su comprensión sociopolítica. Veamos: 1- Complicidad de una clase política gobernante, la cual viene apostando a que ellos son ley, batuta y constitución y por tanto están supra bien y mal. 2-La notoria ausencia de una población despierta que sepa empoderarse para exigirle cuentas claras a los políticos. 3-Escasa participación de una nueva generación de actores políticos con trayectorias decentes y perfiles éticos legados por sus raigambres de valores familiares, capaz de producir los desplazamientos de calidad a lo interno de las plataformas partidarias de aquellos pseudolideres mercantiles y tóxicos.

Tal parece que este escuadrón de actores políticos que se cobija en la sombrilla del borrón y cuenta nueva ha perdido la perspectiva del fenómeno de repulsa, rechazo, y castigo que las sociedades vecinas latinoamericanas están dándole a los políticos perversos. A los fines de tornarnos lo más objetivo posible, mencionaremos algunos casos de escándalos internacionales que ilustraran muy bien al lector: Luis Ignacio Lula da Silva, Expresidente de Brasil; Alan García, Expresidente de Perú (víctima de auto suicidio), entre otros. Todos sentenciados social, política y judicialmente por haber defraudado la confianza de sus gentes. Por decirlo de una manera elegante.

¡Basta ya!  Basta ya de tanto atropello de proporciones inmedible de la clase política gobernante de estos tiempos a una población benigna. Se debe aprender la lección. Y aunque no tenemos lideres predilectos, tampoco creemos en Mesías terrenales, si somos conteste de que la hora de establecer un trascendental pacto social entre gobernantes y gobernados que privilegie la transparencia en la administración pública y cierre el paso a las practicas indelicadas, ha llegado, es ahora. ¡¡¡¡NO MAS BORRON Y CUENTA NUEVA!!!!

Se estila de esto que dada la actual coyuntura sociopolítica que vivimos, muy pronto se instalara un nuevo presidente adornado de modernidad. Con una adecuada visión del entorno internacional y sus exigencias de transparencia. Vendedor de una propuesta de CAMBIO PROFUNDO INSTITUCIONAL, la cual fue comprada por la mayoría del pueblo votante que le otorgo la victoria electoral. Ese mismo pueblo, alberga como expectativa la esperanza de gastarse un presidente de acciones éticas y decentes que sepulte para siempre el fantasma de la inmoralidad que ha perseguido a muchos de los gobernantes de nuestro patio. Claro¡!! Nos merecemos un líder de Estado sin compromiso con la tradición oscura de protección a corruptos. En esta ocasión nos referimos a Luis Rodolfo Abinader, electo mandatario para dirigir los destinos de la Nación Dominicana por el cuatrienio 2020-24. Y esperamos por la misericordia de Dios, la paz social y el sagrado amor a la Patria Duartiana que dicho presidente sea el primero de la nueva cartelera de mandatarios éticos que se estrena en la arena no ya de los coliseos romanos, sino en los terruños de ese País ubicado en el mismo trayecto del sol, oriundo de la noche, llamado REPUBLICA DOMINICANA como escribiera el Poeta Nacional Pedro Mir.

En este ciudadano electo presidente el 5 de julio y el equipo que lo acompañara, el pueblo tiene cifrado sus perennes anhelos de asistir a la Era de una sociedad de calidad que nos haga sentir orgullosos. En donde, la regla sea adecentar el Estado para hacerlo más funcional en su capacidad de servir.

Hoy más que nunca, demandamos de una administración pública transparente, que combine magistralmente la eficiencia con la ética. Es decir, contar con unos actores que primero entiendan que son servidores y después políticos. Y hagan cumplir el logro de las metas de calidad de las instituciones, con resultados medibles y cuantificables. Todo esto articulado con el indicador de honestidad de ese capital humano instalado como luz que deberá esparcirse por todo el firmamento Estatal. En concreto propugnamos por un motor gerencial en las cosas pública que tenga cerradas todas las válvulas de escape y desviación de recursos. Obvio que el operador de esta nave debe tener la suficiente competencia y experiencia para llevarnos sin desasosiego al estado de bienestar social que merecemos como Nación.

En conclusión:

      

Advertimos a este gobierno que en unos días se instalara y los futuros, que ya dejamos de ser una sociedad indiferente y masoquista. Esa misma que premiaba con la inacción las actuaciones indecorosas de muchos actores políticos a su paso por la administración pública. Hoy somos pueblo despierto, empoderado, activo y protagonista de los cambios que demandamos. Y en esa lógica no cabe aceptar el contubernio tradicional de los políticos en aras de proteger sus fechorías llamado BORRON Y CUENTA NUEVA.

Sin que incentivemos en los entrantes acciones de retaliación y persecuciones infundadas en contra de los salientes, siempre será innegociable el tema de la trasparencia, el tema de la impunidad y por consiguiente la visceral corrupción estatal. Así que, de la misma forma que el pueblo cambio de mano la antorcha política gubernamental que dirigió el país por dieciséis años ininterrumpidos, bajo las siglas partidarias PLD, por sentirse decepcionado, tampoco le tendrá inclemencias al PRM, nuevo gobierno, si esta administración llegara a fallar. TAMBIEN SE VAN!

De modo que es imperativo enunciar para que se escuche en los 48 mil kilómetros de geografía Quisqueyana como un sonoro grito de combate, que la nueva agenda social de los dominicanos propugna por un pacto de todos los ciudadanos. El cual tendrá como objetivo común central:  Adecentar el ejercicio político con vocación de poder. Garantía sumaria de construir un verdadero Estado de Derechos. Sustentado en pilares solidos de transparencia ética, reducción de la brecha de inequidad social y régimen de consecuencia en la aplicación de las leyes que regulan la convivencia civilista entre hombres y mujeres, sujetos de la historia.

   

Gracias…… 

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